La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) constata en su Panorama Económico y Empresarial de junio una desaceleración suave de la economía española en 2026, en un contexto marcado por el incremento de los costes, el conflicto en Oriente Medio y una mayor incertidumbre. Pese a ello, la organización destaca que el consumo, las exportaciones de servicios y el mercado laboral siguen sosteniendo el crecimiento.
La CEOE señala que la economía española afronta una desaceleración «suave y ordenada» durante 2026, en un escenario en el que las tensiones derivadas del shock de oferta están presionando más a los precios que a la actividad. Según la organización, el consumo privado, el dinamismo del mercado laboral y unas condiciones financieras todavía favorables actúan como principales elementos de apoyo al crecimiento.
No obstante, el informe advierte de que el aumento de los costes empresariales —especialmente los laborales, energéticos y financieros—, junto con la incertidumbre geopolítica y política, se ha convertido en el principal condicionante de la actividad empresarial.
En este contexto, la CEOE destaca que la actividad empresarial perdió impulso durante el primer trimestre del año, mientras que la confianza mostró una moderación, aunque volvió a terreno positivo en mayo. También apunta a un menor dinamismo del crédito a las empresas y a un repunte de los tipos de interés.
En el mercado laboral, el documento recoge que la afiliación a la Seguridad Social superó por primera vez los 22,3 millones de cotizantes en mayo y anticipa un mayor dinamismo del empleo en el segundo trimestre, aunque recomienda interpretar estos datos con cautela por el posible efecto del proceso extraordinario de regularización de población migrante.
En materia de precios, la organización indica que la inflación se mantuvo en el 3,2% en mayo gracias a las medidas de reducción de impuestos sobre los productos energéticos, al tiempo que subraya el repunte del coste laboral por trabajador y mes durante el primer trimestre.
En el plano internacional, la CEOE sitúa el conflicto en Oriente Medio como el principal factor de riesgo para la economía mundial y recuerda que, según las últimas perspectivas de la OCDE, su impacto será mayor sobre la inflación que sobre la actividad económica.