El 29 de enero, la Comisión Especial sobre el Escudo para la Democracia Europea del Parlamento Europeo debatió dos cuestiones clave: la presentación del informe del eurodiputado Tomas Tobé sobre la iniciativa y los riesgos que la concentración de medios supone para la resiliencia democrática. En el primer punto del orden del día, relativo a la injerencia extranjera, los eurodiputados de la mayoría de los grupos políticos coincidieron en que la amenaza se ha vuelto en gran medida digital y sistémica.
Se identificaron las operaciones rusas como la principal preocupación, junto con las actividades chinas. La injerencia ahora se basa en gran medida en redes de bots, granjas de troles y sistemas de recomendación opacos. Muchos miembros pidieron una aplicación más estricta de la Ley de Servicios Digitales, la Ley de Inteligencia Artificial y la Ley Europea de Libertad de los Medios de Comunicación. También destacaron la necesidad de abordar la opacidad algorítmica, los modelos de negocio que se benefician de la desinformación y la dependencia estructural de Europa de la infraestructura digital estadounidense y china. La resiliencia electoral y el pluralismo de los medios de comunicación se describieron cada vez más como elementos de infraestructura democrática crítica, junto con la alfabetización mediática y la resiliencia de la sociedad civil. Sin embargo, se reconoció que las medidas relacionadas con la educación son políticamente sensibles.
Las conclusiones y recomendaciones preliminares de Tomas Tobé recibieron un amplio apoyo de los grupos políticos proeuropeos. Su informe propone la creación de un Centro de la UE para la Resiliencia Democrática vinculante, con una base jurídica clara, financiación específica, responsabilidades definidas y mayor autonomía de la prevista en la propuesta de la Comisión Europea. El centro gestionaría las herramientas existentes y establecería una hoja de ruta para fortalecer las capacidades nacionales. Los grupos S&D, Renew, Verdes y La Izquierda apoyaron un centro más fuerte y un uso más contundente de los instrumentos existentes de la UE. Por el contrario, PfE, ECR y ESN advirtieron contra lo que consideran una extralimitación excesiva de la UE, argumentando que las elecciones y los procesos democráticos siguen siendo principalmente una responsabilidad de los Estados miembros. El segundo punto del orden del día se centró en la concentración de los medios de comunicación en un intercambio de puntos de vista con la Comisión Europea. El pluralismo de los medios se enmarcó como una necesidad democrática y una cuestión del mercado interior, lo que justifica la actuación de la UE en virtud del artículo 114 del TFUE. La Ley Europea de Libertad de los Medios de Comunicación se identificó como la principal herramienta reguladora en este ámbito. Sin embargo, persisten lagunas en su implementación, ya que la mayoría de los Estados miembros aún no han aplicado plenamente el Reglamento. La Comisión anunció un enfoque de aplicación más riguroso, incluyendo la posibilidad de incoar procedimientos de infracción cuando los Estados miembros no cumplan.
También tiene previsto revisar las directrices sobre fusiones para garantizar que el pluralismo de los medios se refleje mejor en el control de concentraciones, junto con los criterios tradicionales de competencia. Paralelamente, la política de ayudas estatales está en revisión, especialmente a través de la evaluación de la Comunicación sobre Radiodifusión y la creación de un nivel dedicado a los medios de comunicación de noticias en el marco del programa AgoraEU. En conjunto, estas iniciativas reflejan un creciente reconocimiento de que los ecosistemas de medios diversos e independientes son una infraestructura democrática esencial y requieren un apoyo sostenido a nivel de la UE.