La gala de los Premios Panenka 2025 el pasado 9 de febrero convirtió Madrid en punto de encuentro para referentes del fútbol y la cultura que lo rodea. En una velada marcada por el simbolismo, el exfutbolista checo Antonín Panenka fue el gran protagonista al recibir el Antonin de Honor, coincidiendo con el 50 aniversario de aquel penalti que cambió la historia del deporte y que, décadas después, dio nombre a la revista. “Marqué el 99% de los penaltis que tiré así”, recordó el exjugador, cuya acción permanece en la memoria colectiva.
El Antonin del Año recayó en Iñigo Pérez por su trabajo al frente del Rayo Vallecano, al que ha devuelto a competiciones europeas 25 temporadas después. La revista, asociada a CLABE, reconoció su discurso y su liderazgo en un contexto complejo, destacando su capacidad para convertir la adversidad en estímulo competitivo. “Estoy muy agradecido por este premio de una revista que leo desde hace muchos años”, señaló Pérez.

El Antonin Especial distinguió a la árbitra Marta Huerta de Aza, pionera al convertirse en la primera mujer en dirigir partidos profesionales masculinos en España. Internacional, con presencia en Eurocopa y Mundial, habitual en la Liga F y la Women’s Champions League, ha roto barreras también en el fútbol masculino, donde ha arbitrado en Segunda División y ejercido como cuarta árbitra en Primera.
La literatura y el periodismo volvieron a ocupar un lugar destacado. El Premio al Libro del Año fue para Guía poco práctica del fútbol español de Miguel Gutiérrez, Carlos Marañón, Antonio Pacheco y Lawerta, y editado por geoPlaneta. La Pieza Periodística del Año reconoció a Rafael Escrig por El milagro de Cabo Verde, centrado en la clasificación al Mundial 2026 de esta selección africana. En el apartado audiovisual, el Documental del Año fue para En silencio, dirigido y producido por Sara Sálamo, que retrata la resiliencia de Isco Alarcón.
La gala también entregó el reconocimiento a la Fotografía del Año a Sergio Ruiz, de la mano de IMAGO, y el Gol Amateur del Año en España a Marina Rupérez, por VEO, completando una nómina que volvió a reivindicar el fútbol como relato, memoria y comunidad.