La comunicación, los medios y las redes sociales atraviesan uno de los mayores puntos de inflexión de los últimos años. El informe The (Social Media) Times They Are A-Changin’ elaborado por la agencia Good Rebels describe con precisión este cambio: un ecosistema saturado, emocionalmente agotado y cada vez más escéptico que obliga a marcas, creadores y medios a replantear por completo su manera de conectar con las audiencias.
Vivimos en la era del escepticismo digital, donde la atención ya no se compra con volumen ni con algoritmos, sino con intención, autenticidad y sentido. El usuario se siente desbordado por el exceso de estímulos, la hiperproducción de contenidos, el uso abusivo de la inteligencia artificial y la presión constante de estar “al día”, lo que ha generado una profunda fatiga emocional y digital
Ante este escenario, el informe identifica cuatro grandes fuerzas que están redibujando el mapa mediático y social:
1. Una nueva economía emocional del consumo
Las decisiones ya no se basan solo en precio o funcionalidad, sino en cómo una marca hace sentir, en la coherencia de sus valores y en su capacidad de generar vínculos significativos. El consumo se vuelve más consciente, menos aspiracional y más orientado a lo que realmente merece la pena.
2. La búsqueda de refugios digitales
Las personas se desplazan hacia espacios más pequeños, privados y curados. Las grandes plataformas pierden centralidad frente a comunidades de nicho, grupos cerrados y conversaciones íntimas. Las redes dejan de ser escaparates para convertirse en redacciones vivas, donde los comentarios, la interacción y la conversación marcan la agenda cultural.
3. La inteligencia artificial enfrentándose a sus propios límites
Tras el boom del contenido generativo, emerge una fuerte reacción: el usuario desconfía del contenido sintético y premia lo humano, imperfecto y auténtico. La creatividad ya no se mide por producción, sino por capacidad de activar conversación, generar cultura y construir confianza
4. El nuevo ecosistema de la influencia
En 2026 los creadores no son un complemento del plan de medios: son infraestructura cultural. Funcionan como verdaderos medios de comunicación, con línea editorial, criterio propio y comunidades que confían en su interpretación del mundo. La credibilidad se desplaza definitivamente de las marcas hacia las personas.
El informe concluye con una idea clave para los medios y las marcas: 2026 no será el año de los algoritmos, será el año de lo humano. Las organizaciones que sobrevivan no serán las más ruidosas, sino las más auténticas. Comunicar ya no es postear, es formar parte de la cultura.